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El Deseo: el Primer paso

el deseo

Primer paso El deseo:

En cada situación de cambio o avance hacia un objetivo (cualquiera sea el tipo: personal, laboral, etc) hay un elemento fundacional y fundamental que es el primer eslabón para la efectividad. Este tiene elemento es el deseo: Como lo define Napoleón Hill el deseo no son ”las ganas” “ni esperanzas” sino mas bien una obsesión imperiosa palpitante y definida que lo trasciende todo.

Las ganas tienen que ver con el estado interno que podamos llegar a tener en un momento dado y todos conocemos la volatilidad que tienen las mismas. En general es el primer conflicto que encontramos a la hora de ser disciplinados (el trascender el “no tener ganas” de hacer algo que sabemos que es beneficioso para nosotros).
El deseo del que Habla Napoleon Hill es un deseo que trasciende el estado emocional y llega al fondo de nuestro ser tocando nuestros valores y creencias que son las que nos impulsan a accionar día a día incluso modificando el estado emocional hacia nuestro favor, ya que las emociones también son un combustible fundamental para nuestro accionar.
Muchos son los ejemplos de lo que se ha conseguido con este ímpetu que es el deseo vehemente.

Martin Luther King, el pastor líder del movimiento en contra de la segregación racial en Estados Unidos y la violencia contra los Negros pasó innumerables calvarios: desde atentados físicos  hasta persecuciones políticas y personales atacando inclusive a su círculo mas cercano. Lo de Martin Luther King no era una simple esperanza o ganas de que se termine la segregación era un deseo que lo trascendía incluso cuando emocionalmente fuera agredido por sus enemigos para terminar con el movimiento pacifista al que el avocaba.

El deseo de Luther King queda manifiesto en su discurso “I have a dream” donde como líder ofrece la visión de un país Unido con igualdad y  justicia muy lejos de lo que en ese momento sucedía.
En su último discurso habló nuevamente de esa visión y dijo que el ya había “estado allí”, pero que probablemente no llegaría a encarnarla en vida. Asi sucedió, al otro dia fue asesinado en Menphis en el año 1968 y el deseo que el tenia fue progresando a través de los cambios que hubo en la sociedad Estado Unidense a través de varias generaciones hasta el punto de tener el primer presidente negro recientemente.
Se pueden nombrar otros ejemplos de esta determinación por un deseo, como el que sostuvo a Mandela en cautiverio  durante 27 años con sus ideales firmes contra el apartheid,  donde a diario leía el famoso poema “Invictus” que lo alineaba a su integridad, a sus ideales y su deseo.

El deseo de algo implica también una claridad en el objetivo o destino a alcanzar. Para Covey (“los 7 habitos de la gente altamente Efectiva”) el segundo hábito de la efectividad personal es empezar con un fin en mente, y esto implica saber a donde se esta yendo de modo que se pueda comprender mejor donde se esta y dar siempre los pasos adecuados para ir en la dirección correcta.

Lamentablemente solemos caer en el error de simplemente accionar o no accionar y dejar de lado las reflexiónes mas importante ¿para qué estoy haciendo esto? ¿A dónde me lleva? ¿Qué valores hay detrás de mis acciones? ¿Cuál es la fuerza que me impulsa a hacer lo que hago?.

Nuevamente mencionando a Napoleon Hill “¿que hay del hombre que no tiene tiem

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